Hablemos un poco de la historia de este papelito que
llevamos a aquellos lugares donde queremos trabajar.
Fue en los años 50 cuando se comenzó a presentar con una
descripción tanto personal como profesional de todos los interesados a cubrir
el puesto de trabaja en cuestión y fue recién 10 años más tarde que se
empezaron a incluir aquellas cosas que interesaban a los entrevistados. Y todo
esto se hacía con máquina de escribir.
Ya en los 90 comenzó el auge del diseño en los curriculums.
Word llevaba 10 años en el mercado y se constituyó como la principal
herramienta, incluso en la actualidad, a la hora de hacerlos.
Y cuando se creía que la creatividad humana llegaba a su
límite, el nuevo siglo trajo nuevas formas
para postularse a distintos trabajos, desde los clásicos CV mandados por
mail o cargados en bolsas de trabajo online hasta grabaciones en video de
personas cantando en el subte, al son de un ukulele, sus aptitudes para conseguir
un puesto en el mercado laboral (Y lo consiguió en un canal de televisión, a continuación les dejo el link).
Así como el arte de hacer un CV fue evolucionando con el
paso el tiempo, nosotros debemos ir a la par de ese crecimiento. Tenemos que
ser capaces de “vendernos” a través de las páginas que escribimos o los videos
que grabemos para demostrar que somos los más aptos para cubrir el puesto al
que nos estamos postulando ya que el mundo laboral se vuelve más y más
competitivo todos los días.
Destaquen, sean diferentes.

